En las familias también discutimos este tema, pues numeros@s adolescentes llegan a la edad de decidir a qué dedicarse y no saben qué les motiva, incluso a l@s adultos nos cuesta determinar qué actividades nos producen las emociones más positivas, con cuáles conseguimos fluir olviándonos del tiempo.
La motivación es lo que nos mueve a aprender a realizar una actividad, está muy vinculada al interés.
La motivación puede estar determinada por factores extrínsecos (sacar buenas notas, conseguir bienes materiales, ser mejor que los demás...) o intrínsecos ( amor al saber, conciencia de la utilidad de los aprendizajes, sensibilidad ante el conocimiento..). En educación es más deseable y gratificante promover la motivación intrínseca pues asegura un aprendizaje de calidad que realmente produzca cambios positivos. Despertar la motivación intrínseca en l@s niñ@s es una labor admirable en la educación tradicional, debido a la dificultad de alcanzarla. La enseñanza en las escuelas queda sumergida en el escaso tiempo, en los objetivos burocráticos, en la escasa adaptación a las necesidades personales, olvidándose de escuchar al alumnado lo que quiere aprender, lo que necesita aprender y aún más importante, cómo necesita aprenderlo... Ya entramos en temas más controvertidos como es los metodos de aprendizaje, la metodología, de la que hablaremos en otras entradas.
En el esfuerzo compartido de pamadres y profesorado nos comprometemos a conseguir que l@s niñ@s encuentren experiencias de aprendizaje que les hagan disfrutar, conocer y conocerse mejor.
Para ello un aspecto fundamental que debemos cuidar es la COMUNICACIÓN:
-Ofrecer mensajes positivos que inspiren confianza. Al cuestionar
los comportamientos desafiantes debemos evitar juicios de valor como “eres muy
nervioso” “qué mal carácter tienes”, ya que estos juicios hacen que la persona
se afiance esas cualidades y no desee cambiarlas. En cambio si ofrecemos
oportunidades de expresar la razón de las conductas a través de preguntas como: ¿Por qué dices eso? ¿Qué otra
cosa podrías haber hecho? Razonará su conducta y podrá modificarla
para otra vez. Esto no excluye que nosotr@s le expresemos los sentimientos que
producen sus conductas sin olvidar las señas de afecto. “Te aprecio y me entristece que grites de esa forma, me da la sensación que estás triste, ¿puedo hacer algo para ayudarte?”… Ante las muestras
de rabia e ira es mejor dejar a la persona sola y no atender, pues es complejo
razonar de esa forma. Para cuestionar lo sucedido es preciso esperar a que pase
la emoción.
Gracias por la lectura!!
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